Aun cuando no se ha dimensionado lo suficiente, el anuncio de crear el Viceministerio de Economía Digital convierte a Colombia en un referente de transformación e innovación en toda la región latinoamericana.

 

Como bien lo ha explicado el Ministerio era un paso lógico que surge a raíz de la importancia y crecimiento que han alcanzado las tecnologías digitales en el país en el último tiempo.

La creación de esta entidad nos pone en un nivel de liderazgo absoluto en la región. No solo hay muy pocos países que hayan podido avanzar en una decisión parecida, sino que nos da bases certeras para avanzar en la transformación de muchas de las industrias y sectores económicos del país.

Este anuncio, combinado con la propuesta de crear un ente regulador único, que pueda entender y reglamentar debidamente la incursión en el país de nuevas tecnologías, nuevas empresas y nuevos modelos de negocio, llámense Uber, Airbnb, Netflix o las ya populares Fintech, nos llevan a pensar que transitamos el camino correcto.

Pero la transformación digital no se dará por decreto. El mensaje con este tipo de anuncios es que no solo se trata de tecnología, pues de ser así el Ministerio lo podría haber hecho sin crear o modificar nada. La transformación solo será posible si cambiamos la mentalidad, el actuar de las personas y los procesos en sí.

 Se cambia la mentalidad cuando se aprovechan tecnologías como las de la analítica y Big Data para monetizar, cuando todos los empleados de una organización se convencen de que el volumen de información que hoy circula por sus lugares de trabajo, se usa para tomar mejores y más acertadas decisiones de negocio.

Transformar el actuar de las personas solo será posible si trabajamos en preparar el talento humano necesario para enfrentar los retos de una nueva economía. Hablamos de la necesidad de contar con científicos de datos en las empresas; profesionales que puedan convertir los datos en valiosa información que permita aprovechar cada micromomento que se interactúa con los usuarios en crecimiento, las oportunidades y los nuevos ingresos para las organizaciones. 

Mientras que cambiar procesos implica sacar los temas analíticos de los rincones donde tradicionalmente han estado y llevarlos a las juntas directivas a que tomen decisiones de negocio pensadas desde la digitalización, la transformación no es digitalizar una o dos tareas, sino cambiar los procesos con el fin de crear los nuevos modelos de negocio disruptivos.

El secreto de una empresa como Uber no está en haber innovado y transformado todo un sector: está en que sus procesos, mentalidad y personas trabajan desde la disrupción y eso los lleva a pensar hoy, con muy poco tiempo en el mercado, en su necesidad de transformación.

Las empresas, cualquiera sea la industria en la que operan, deben saber que la transformación digital depende de ellas mismas. De estar convencidas de la importancia que tiene aplicar modelos de negocios prospectivos para poder estar en los tiempos de la economía digital.

Por: Revista Dinero – 5 de diciembre de 2017

 

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